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acto CGT Día del Trabajador

La CGT endureció su postura y advirtió al Gobierno: “Se terminó la paciencia”

La central obrera se movilizó a Plaza de Mayo en la previa del Día del Trabajador y lanzó críticas al rumbo económico. También planteó la necesidad de construir una alternativa política con eje en la justicia social.

30 de abril de 2026


La Confederación General del Trabajo encabezó este jueves una masiva movilización a Plaza de Mayo, en la antesala del Día del Trabajador, donde lanzó fuertes críticas al Gobierno nacional y advirtió que podría profundizar las medidas de fuerza si continúan las políticas de ajuste y la reforma laboral.

Durante el acto, los integrantes del triunvirato que conduce la central sindical —Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello— coincidieron en señalar el deterioro de la situación social y plantearon un mensaje de mayor confrontación con el Ejecutivo.

“El ajuste no se aguanta más”, fue una de las consignas que atravesó los discursos, junto con la advertencia de que el movimiento obrero está dispuesto a profundizar el conflicto si no hay cambios en el rumbo económico. En ese marco, también dejaron abierta la posibilidad de nuevas medidas de fuerza, aunque sin anuncios concretos.

La movilización reunió a sindicatos, organizaciones sociales y sectores políticos opositores, en un contexto marcado por recientes reveses judiciales para la estrategia sindical frente a la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei.

Además de las críticas, la CGT buscó posicionarse de cara al escenario político futuro. Los dirigentes plantearon la necesidad de avanzar hacia un nuevo “contrato social” que tenga como eje la justicia social, la producción y el empleo, con la mirada puesta en la construcción de una alternativa política para los próximos años.

Durante el acto también hubo llamados a la unidad entre trabajadores y sectores empresariales, especialmente pymes, en un intento por ampliar la base de apoyo frente a la actual coyuntura económica.

Si bien el tono general fue de confrontación, los dirigentes evitaron personalizar los cuestionamientos y centraron sus críticas en las políticas del Gobierno en su conjunto. La jornada dejó así un mensaje claro: la central obrera busca endurecer su posición y ganar protagonismo en el escenario político y sindical.