Mientras avanza la investigación judicial por el funcionamiento del hogar para adultos mayores de calle José Gollán al 10.100, en la ciudad de Santa Fe, comienzan a surgir testimonios que podrían aportar nuevos elementos a la causa.
En diálogo con VEO Noticias, Ariana Lorefice aseguró haber trabajado hace aproximadamente seis años durante dos semanas en un establecimiento ubicado en la intersección de Candioti y Balcarce, en Santo Tomé, que —según su relato— era administrado por la misma mujer que hoy es investigada por la Justicia.
La ex empleada explicó que decidió abandonar ese trabajo porque no pudo tolerar las condiciones en las que, según afirmó, vivían los adultos mayores.
“El olor a orina era lo primero que se sentía”
Lorefice recordó que el inmueble alojaba a ocho personas mayores distribuidas en tres ambientes, uno de ellos un antiguo garaje acondicionado como dormitorio.
“Lo primero que me impactó fue el olor a orina. Apenas entrabas te encontrabas con el garaje, donde vivía un abuelo que permanecía las 24 horas mojado. Era un olor impresionante”, relató.
Según sostuvo, los residentes compartían un único baño y carecían de elementos básicos de higiene personal.
“No tenían shampoo, crema ni lo mínimo que necesita una persona para higienizarse”, aseguró.
Denuncias por la alimentación y las condiciones de vida
La mujer también describió lo que, según afirmó, eran serias deficiencias en la alimentación de los adultos mayores.
“Había verduras en muy mal estado y carne picada que estaba horrible. Me enseñaban a separar lo que todavía servía de lo que estaba podrido para cocinarles. Con dos paquetes de fideos había que alimentar a ocho abuelos”, recordó.
De acuerdo con su testimonio, esas condiciones la llevaron a comenzar a reunir información con la intención de realizar una denuncia.
“Decían que estaban secuestrados”
Durante la entrevista, Loreffice contó que pudo entablar diálogo con dos de los residentes del hogar.
Uno de ellos, dijo, padecía esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y se comunicaba mediante un teléfono celular.
“Él me contaba todo lo que pasaba ahí. Decía que estaba secuestrado. Me hablaba del maltrato, de la falta de comida y de cómo los trataban”, afirmó.
La ex empleada señaló además que uno de esos adultos mayores era Pablo, un hombre que —según aseguró— reconoció recientemente entre las personas rescatadas del establecimiento de calle José Gollán al 10.100.
“Cuando lo vi en las noticias me di cuenta de que era él. Me había contado exactamente lo mismo: el maltrato y todo lo que vivían”, sostuvo.
“Me decían que no les creyera”
Loreffice relató que, al plantear sus preocupaciones a la responsable del establecimiento, recibió una respuesta que, según dijo, buscó desacreditar los testimonios de los residentes.
“Me dijo que no me preocupara porque todos los pacientes tenían problemas mentales y que mentían”, recordó.
La mujer aseguró que también observó que, al igual que denunciaron algunos de los adultos mayores rescatados en Santa Fe, en el hogar de Santo Tomé se retenían tarjetas y documentos personales de los residentes.
Un testimonio que podría ampliar la investigación
El relato de la ex empleada se conoce mientras la Fiscalía investiga el funcionamiento de distintos establecimientos destinados al alojamiento de adultos mayores y analiza si existen vínculos entre ellos.
Actualmente el inmueble mencionado por Lorefice ya no funciona como un asilo y se desconoce si fue trasladado a otra vivienda. Sin embargo, su testimonio aporta antecedentes sobre presuntas situaciones similares a las denunciadas por los adultos mayores que fueron encontrados en el establecimiento de barrio Nuevo Horizonte y que actualmente son investigadas por el Ministerio Público de la Acusación.


