Luego de la caída ante Belgrano de Córdoba que dejó a Unión de Santa Fe fuera del Torneo Apertura, el entrenador Leonardo Madelón analizó el rendimiento de su equipo y no ocultó su frustración por la eliminación en cuartos de final.
En conferencia de prensa, el técnico rojiblanco fue consultado sobre el estado físico de algunos futbolistas que llegaron con molestias al encuentro. En ese sentido, evitó excusas y remarcó el compromiso del plantel: “Fuimos un plantel corto que lo fuimos alargando con el correr de los trabajos y pudimos llegar e ilusionarnos con algo más. Hoy no hay que buscar excusas, todos querían jugar; si bien tenían golpes, estaban aptos. Hicimos todo lo que pudimos hasta el final”.
Madelón también reconoció la jerarquía del rival y la falta de eficacia de su equipo en momentos clave: “Nos encontramos con un equipo bueno, que venía en levantada. Nosotros, cuando estuvimos bien, no fuimos contundentes ni tuvimos la claridad de otros partidos. Cuando te equivocás ante jugadores de ese nivel, lo terminás pagando”.
Visiblemente golpeado, el entrenador hizo foco en el impacto anímico que deja la eliminación: “Estoy dolido, y nuestro hincha también. Se nos apaga una ilusión que habíamos generado nosotros”.
Autocrítica y respaldo al plantel
Al ser consultado por la imagen del equipo, que no logró repetir el nivel mostrado en la serie anterior ante Independiente Rivadavia, Madelón relativizó la comparación y puso en valor el contexto del partido.
“Todos los encuentros son distintos. Belgrano tiene jerarquía, un muy buen trabajo técnico y grandes jugadores. Nosotros intentamos, aguantamos y quisimos golpear primero, pero no pudimos. Ahí es donde puede parecer que el rendimiento fue deslucido”, explicó.
Finalmente, el DT defendió a sus dirigidos y destacó la entrega mostrada a lo largo del torneo: “En el vestuario hay un dolor sano. No le debemos nada a nadie, el esfuerzo fue total. Cada uno dio el máximo de su capacidad y no tengo nada para reprocharles”.
De esta manera, Unión cierra su participación en el certamen con sensaciones encontradas: por un lado, la amargura de la eliminación; por el otro, la convicción de haber competido con compromiso hasta el final.

