Samuel “Chiche” Gelblung murió este miércoles a los 82 años en el Sanatorio Mater Dei, en el barrio porteño de Palermo, donde había sido internado el martes debido a un cuadro respiratorio. La noticia fue confirmada por su familia. El periodista atravesaba su cuarta internación del año, aunque hasta sus últimos días continuó vinculado a la actividad profesional.
Nacido en Buenos Aires en 1944, Gelblung construyó una extensa carrera en distintos formatos y se convirtió en una de las figuras más reconocibles de los medios argentinos. Su estilo directo, provocador y poco convencional atravesó revistas, diarios, radio y televisión, ámbitos en los que desarrolló investigaciones, entrevistas y programas que generaron repercusión durante distintas épocas.
Su infancia estuvo marcada por una compleja situación familiar. Creció en Villa Devoto en un hogar atravesado por la militancia política de sus padres y fuertes diferencias ideológicas. A los 14 años dejó la casa familiar y comenzó una etapa de independencia temprana que incluyó distintos trabajos y experiencias que luego formarían parte de sus relatos personales.

El periodismo apareció durante su adolescencia y terminó convirtiéndose en su principal herramienta de vida. Su formación fue principalmente autodidacta y sus primeros pasos profesionales estuvieron vinculados con la Editorial Atlántida. Con el tiempo, pasó por importantes publicaciones y llegó a dirigir revistas como Gente y La Semana, donde impulsó investigaciones y una mirada periodística que combinaba información, impacto y cercanía con los lectores.
También tuvo un breve acercamiento al tango y llegó a presentarse como cantante bajo el seudónimo de Mariano Ovejero. Sin embargo, finalmente optó por el periodismo, actividad que lo llevó a cubrir acontecimientos internacionales y zonas de conflicto. Entre sus experiencias más destacadas estuvieron las coberturas de guerras como las de Biafra, Vietnam, Yom Kipur y los Seis Días.
Su llegada a la televisión amplió todavía más su popularidad. Durante las décadas de 1990 y 2000 encabezó distintos ciclos, entre ellos Memoria, y desarrolló investigaciones y entrevistas que se caracterizaron por la búsqueda de historias particulares y formatos poco habituales. Con el tiempo también tuvo una extensa trayectoria en radio y participó en la creación de proyectos periodísticos digitales.
Gelblung mantuvo además una intensa actividad durante sus últimos años. A los 79 viajó a Ucrania para cubrir la guerra y continuó al frente de espacios televisivos hasta poco antes de su muerte. Su curiosidad y su rechazo a retirarse fueron constantes en sus últimos años, al punto de sostener proyectos profesionales y personales incluso mientras atravesaba distintos problemas de salud.
Su vida personal también ocupó un lugar importante en sus relatos. Estuvo casado durante décadas con Cristina Seoane, con quien tuvo tres hijos y formó una familia numerosa. La relación atravesó diferentes etapas y conflictos, pero ambos permanecieron juntos durante más de cuatro décadas. Gelblung definió en distintas oportunidades a Seoane como una figura fundamental en su vida.

La salud había comenzado a ocupar un lugar creciente en sus últimos años. Había atravesado episodios de sepsis, neumonía e insuficiencia renal, además de sucesivas internaciones. Pese a esas dificultades, mantuvo una actitud activa y continuó trabajando mientras pudo.
Entre sus rasgos más particulares también estuvo su fascinación por la longevidad y los nuevos desafíos. Gelblung llegó a expresar su deseo de vivir 200 años y, a los 79, se anotó como voluntario para un eventual viaje al espacio. Esa mezcla de curiosidad, humor y ambición sintetizaba buena parte de la personalidad que mostró durante décadas frente a cámaras y micrófonos.
En 2025 recibió un nuevo reconocimiento al obtener un Martín Fierro de Cable por su programa de magazine. El premio llegó en una etapa en la que continuaba vigente en televisión y acompañado por su familia.
Con su muerte desaparece una figura que atravesó distintas generaciones de medios y que hizo de la provocación, la curiosidad y la búsqueda de historias una marca personal. Chiche Gelblung construyó una carrera extensa y singular, desde las redacciones de las revistas hasta la televisión y las coberturas internacionales, sin abandonar hasta el final su intención de seguir haciendo periodismo.