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Organismos de derechos humanos le pidieron al papa León XIV que expulse de la Iglesia a Christian von Wernich

El sacerdote cumple una condena a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura, pero conserva su condición clerical y continúa celebrando misa en la cárcel. También reclamaron la intervención del pontífice ante las políticas de memoria del Gobierno y por las investigaciones sobre religiosos desaparecidos.

08 de noviembre de 2026


Organismos y referentes de derechos humanos le solicitaron al papa León XIV que expulse de la Iglesia católica al sacerdote Christian Federico von Wernich, condenado a prisión perpetua por su participación en crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura cívico-militar. El pedido fue difundido en las horas previas a la llegada del pontífice a la Argentina.

El reclamo apunta a que el cura represor, de 89 años, mantiene su condición clerical y continúa celebrando misa mientras cumple su condena en la Unidad 34 de Campo de Mayo. Días atrás, la Justicia volvió a rechazar su pedido para ser trasladado a la cárcel de Villa Devoto, con la intención de participar de una misa que León XIV tiene previsto oficiar para personas privadas de su libertad.

En la presentación, las organizaciones también pidieron que el Papa intervenga ante las políticas de memoria y derechos humanos impulsadas por el gobierno de Javier Milei y que se interese por el avance de las investigaciones sobre sacerdotes y seminaristas que fueron víctimas del terrorismo de Estado.

La condena a prisión perpetua de von Wernich

Von Wernich fue capellán de la Policía Bonaerense hasta el 31 de mayo de 1985. Fue apartado de sus funciones pocas semanas después de declarar como testigo en el Juicio a las Juntas, cuando quedó expuesto su vínculo con centros clandestinos de detención durante la dictadura.

En 2007, el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata lo condenó a prisión perpetua. Los jueces acreditaron su responsabilidad en el asesinato de siete personas que permanecían secuestradas y cuyos familiares habían recibido pedidos de dinero a cambio de facilitar su salida del país.

Los crímenes habían sido relatados ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) por el policía Julio Emmed. En su testimonio, contó que von Wernich justificaba los hechos como acciones necesarias para el país y sostenía que Dios sabía que se actuaba por el bien de la Patria.

Entre los episodios vinculados con el sacerdote también figura el bautismo de Mercedes, una niña nacida en cautiverio, hija de Liliana Galarza, una de las mujeres secuestradas y asesinadas en ese operativo.

El reclamo por su continuidad en la Iglesia

En la carta dirigida al pontífice, los organismos cuestionaron que una persona condenada por delitos de lesa humanidad conserve el estado clerical y las facultades propias del ministerio sacerdotal. También señalaron que von Wernich sigue celebrando misas para otros condenados por crímenes de la dictadura con quienes comparte lugar de detención.

Además, remarcaron que el sacerdote nunca aportó información que permita conocer el destino de las personas desaparecidas y que mantiene silencio sobre sus víctimas y sobre quienes todavía son buscados por sus familiares.

“La Iglesia Católica no puede ser un refugio para genocidas”, afirmaron las organizaciones firmantes, entre ellas Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, H.I.J.O.S. Capital, la Asociación Buena Memoria, el Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) y la Red Federal de Derechos Humanos.

El pedido no es nuevo. En 2018, distintas organizaciones habían enviado una carta al entonces papa Francisco para solicitar la expulsión de von Wernich de la Iglesia católica, aunque aquella iniciativa no tuvo avances.