Los productores agropecuarios del norte de Santa Fe continúan enfrentando las consecuencias de las intensas lluvias registradas en abril, que provocaron importantes anegamientos en sectores de los Bajos Submeridionales y obligaron al traslado de hacienda hacia zonas más altas.
Así lo explicó Juan Carlos Pujato, integrante de la Sociedad Rural de Santa Fe, quien aclaró que las inundaciones que todavía afectan a algunos campos no están relacionadas con el fenómeno de El Niño ni con una crecida del río Paraná, sino con el comportamiento de la cuenca del río Salado.
“Son lluvias que ocurrieron en abril y que anegaron las partes bajas de los campos. Esa agua todavía no terminó de escurrir y es lo que se vio en las imágenes de los últimos días”, señaló.
Pujato indicó que muchos productores debieron movilizar sus animales desde hace varios meses para evitar mayores pérdidas. Además, advirtió que los pastizales que permanecieron bajo el agua quedaron inutilizados.
“Todo ese pasto se perdió. Aunque el agua baje, recién podrá recuperarse en primavera”, explicó.
Preocupación por la llegada de El Niño
Si bien la situación actual muestra una leve mejoría y el agua comenzó a descender en algunos sectores, la preocupación del sector está puesta en los efectos que podría generar el fenómeno de El Niño durante los próximos meses.
Según detalló Pujato, los pronósticos climáticos anticipan una importante crecida en las zonas de islas y campos ubicados al este de la provincia, por lo que los productores ya comenzaron a planificar estrategias para minimizar el impacto.
“Tenemos la ventaja de conocer los pronósticos con anticipación. Los productores están tomando decisiones para evitar quedar atrapados cuando llegue el pico de la creciente”, sostuvo.
Entre las medidas adoptadas aparece la venta anticipada de hacienda. Muchos establecimientos ganaderos analizan sacar animales antes de tiempo para evitar dificultades logísticas futuras y la pérdida de peso de los rodeos.
Dificultades para la siembra
El escenario también genera incertidumbre en la actividad agrícola. Pujato señaló que la siembra de girasol ya presenta complicaciones por la falta de piso en algunas zonas del norte provincial, mientras que los productores esperan mejores condiciones para avanzar con el maíz.
Además, recordó que durante una reciente charla brindada en la Sociedad Rural, la especialista en climatología Estela Carballo advirtió que el fenómeno de El Niño podría extenderse hasta julio de 2027.
“Ese panorama encendió alarmas porque obliga a repensar las estrategias productivas. Habrá que apostar por cultivos más tolerantes al anegamiento y revisar los esquemas de rotación”, explicó.
En ese sentido, mencionó que algunos lotes originalmente destinados a soja podrían reemplazarse por sorgo, maíz de segunda o variedades con mayor resistencia a condiciones de exceso hídrico.
“La soja puede ser uno de los cultivos más afectados si se cumplen los pronósticos de lluvias frecuentes y largos períodos nublados durante la cosecha. Quince días seguidos de este tiempo en plena recolección pueden generar pérdidas muy importantes”, concluyó.