Un nuevo y preocupante episodio de violencia e inseguridad urbana se registró el domingo por la tarde en la Avenida de Circunvalación Oeste, a la altura de calle Mendoza, en las inmediaciones de barrio San Lorenzo. La víctima fue Luis, un chofer profesional de la empresa de colectivos El Norte, quien fue despojado de su herramienta de trabajo a punta de pistola por una pareja de delincuentes, entre los que se encontraba un niño de no más de 12 años.
El asalto ocurrió alrededor de las 19:15, en la mano que circula hacia el norte, cuando el trabajador retornaba a su hogar luego de finalizar su turno diario. “Dejé el coche, agarré mi moto y me volvía a mi casa. El más grande, de 18 o 19 años, se paró en el medio y me apuntó al pecho”, relató la víctima con crudeza en declaraciones a una emisora local.
La emboscada: el uso de menores como escudo
De acuerdo con el testimonio del colectivero, los asaltantes emplearon una táctica calculada para obligarlo a frenar: simularon cruzar la calzada a pie junto al menor. “Yo levanté un poco la velocidad para no chocarlo. Soy chofer profesional, paso todos los días por ahí y esto está pasando siempre”, afirmó Luis.
Ante la inminencia del disparo, el hombre tomó la decisión de no resistirse para preservar su integridad física:
“Tomá, llévatela. No me voy a hacer matar por una moto 110. Te matan por una moto que vale 800 mil pesos. ¿Vale una vida eso?”.
Curiosamente, el delincuente mayor de edad continuó encañonándolo mientras le ordenaba al niño que abordara el vehículo. “El chiquito estaba asustado. Apenas podía manejarla”, recordó el chofer, quien precisó que no le sustrajeron la mochila ni el teléfono celular.
El hecho dejó una profunda preocupación en la víctima respecto a la matriz social del delito local: “Ese pibe de 12 años vio que robar es fácil. ¿Qué futuro tiene? Dentro de unos años va a seguir robando y alguien va a terminar muerto”.
Un corredor peligroso: piedra, goma y “clara de huevo”
Luis advirtió que la violencia en los accesos viales de la capital provincial es una constante que los choferes padecen a diario. En su rol como conductor de colectivos de larga distancia, rememoró haber sido blanco de múltiples agresiones en la misma traza y en la autopista Rosario-Santa Fe.
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Hace tres meses: Sufrió la destrucción de un parabrisas en Circunvalación. “Me llenaron la cara de vidrio”, detalló.
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Ataques en autopista: En otra oportunidad, delincuentes destruyeron las ventanillas del micro a pedradas.
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Modalidades denunciadas: Tras difundirse el caso, otros conductores sumaron denuncias sobre el uso de gomeras, adoquines e incluso el lanzamiento de clara de huevo sobre los cristales, un truco que al activar el limpiaparabrisas anula totalmente la visibilidad y fuerza el frenado en zonas oscuras.
Críticas al despliegue de la Policía
Uno de los puntos más polémicos del descargo del damnificado radica en que el atraco se consumó a escasos metros de donde habitualmente se posiciona un control policial, en el acceso a barrio Santa Rosa de Lima. Pese a la cercanía, el patrullero arribó entre siete y diez minutos después de que los ladrones se dieran a la fuga.
“Necesitamos más policía presente. Esto está muy complicado”, reclamó Luis, quien además cuestionó la seguridad vial del propio retén estatal: “Está mal puesto. Ya hubo accidentes ahí porque los conos aparecen encima de la curva y los autos frenan de golpe”.

