En la madrugada de este martes, alrededor de la 1:30, un delincuente ingresó armado al garage de una vivienda ubicada en Avellaneda al 3000, en barrio Candioti, mientras una familia guardaba sus vehículos. Golpeó al hombre con la culata del arma, forcejearon y el arma de fuego de destrozó, dejando desparramadas en el piso seis balas.
En diálogo con Veo, la mujer relató el dramático momento ocurrido y sostuvo “nos tocó vivir una noche de terror. La verdad es que tengo una niña de 5 años y otro bebé en camino, estoy embarazada de casi seis meses. Entramos los autos como de costumbre, con todas las precauciones, mirando para todos lados, no vimos a nadie. Mi marido entró primero su auto y luego yo el mío, tengo el portón automático y le tengo calculado el tiempo para apretarlo justo para que vaya cerrando casi encima del auto, miramos para todos lados y cuando voy a bajar me empujó un tipo armado, le gritó cuidado a mi marido y tuvo la idea de atacarlo”.
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Aunque no se resistieron, contó que el delincuente fue muy violento que fue asaltada “hace tres meses atrás con mi nena, entraron dos hombres armados, les di una suma de dinero y se fueron, mi marido no estaba, esta vez fue más violento porque fue contra él, trató de defenderse y empezó a pegarle con la culata del arma en la cabeza, yo pensé que lo mataba realmente. Ahí me metí, no sé qué quise hacer, hay cosas que no te quedan claras”.
Hace varios años que viven en el barrio y este es el tercer hecho de estas características que sufre la familia por lo que decidieron mudarse. A la mujer, además, le quebraron uno de sus dedos en varias partes, además de recibir varios golpes en el cuerpo.
“Era uno, cerré el portón y creo que se tiró porque no pasó caminando. Tenía un arma y estaba todo oscuro en el garage, se agarraron, le pegaba a mi marido, él se defendía, yo me metía y en un momento dije que estoy haciendo estando embarazada, mi nena llorando bajo la mesa”, afirmó.
“Nos dimos cuenta cuando vinimos y fuimos a ver, al golpear el arma contra la pared se desarmó y se cayó el cargador y se desparramaron las seis balas. Se desarmó el arma y a la otra parte la encontraron a a vuelta”, afirmó.
“Te da mucha impotencia, en un momento agarré dos cuchillos, dije qué hago, no sabía cómo iba a terminar, pensé que mataba a mi marido, que tiene 14 golpes en la cabeza, estuvieron dos horas suturándolo”, contó.
“Cuando termina de golpearlo, mi marido me dice que dispare la alarma, intento hacerlo, no podía por los nervios, veo que se levanta y sale corriendo y sale para el lado de la puerta de entrada. Me pidió que le abra, creí que había otra persona, pero me la jugué, le abrí y se fue”, manifestó.