España atraviesa una de las emergencias forestales más graves de los últimos años. El incendio declarado en la localidad de Los Gallardos, en la provincia de Almería, ya consumió unas 6.600 hectáreas, provocó la muerte de al menos 12 personas y obligó a evacuar a más de 1.400 vecinos de localidades cercanas.
El siniestro, que permanece activo, moviliza a cientos de efectivos de emergencia, entre ellos integrantes de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que trabajan para contener el avance de las llamas y evitar que el fuego continúe propagándose hacia nuevas zonas.
Un incendio de gran magnitud
Las tareas de combate se concentran principalmente en el flanco noroeste del incendio, donde los equipos buscan impedir que las llamas avancen hacia el norte y controlar posibles focos secundarios próximos a la autovía A-7.
Según el balance oficial, además de las 12 víctimas fatales, ocho personas resultaron heridas, cuatro de ellas de gravedad. También permanecen 23 personas ilocalizadas, mientras continúan las tareas de búsqueda e identificación de las víctimas.
Las autoridades informaron que la mayoría de los fallecidos intentó escapar del fuego utilizando caminos alternativos, fuera de las rutas de evacuación establecidas durante el operativo.
Condiciones climáticas adversas
El incendio se propagó con rapidez debido a una combinación de temperaturas elevadas, fuertes vientos y bajos niveles de humedad, condiciones que favorecieron un comportamiento extremo del fuego.
Especialistas explicaron que se dieron los factores conocidos como la “regla de los 30”: temperaturas superiores a los 30 grados, vientos por encima de los 30 kilómetros por hora y una humedad inferior al 30 %, un escenario que facilita la rápida expansión de los incendios forestales.
Durante la madrugada del sábado las condiciones meteorológicas mejoraron parcialmente, con un aumento de la humedad y una disminución del viento, lo que permitió intensificar las tareas de extinción desde el aire y por tierra.
Evacuaciones y operativo de emergencia
El avance de las llamas obligó al desalojo preventivo de más de 1.400 personas de las localidades de Bédar y Lubrín. Además, dos personas fueron detenidas por desobedecer las órdenes de evacuación y regresar a zonas consideradas de alto riesgo.
En el operativo participan alrededor de 500 efectivos terrestres, entre brigadistas del Plan Infoca, personal de la Unidad Militar de Emergencias, bomberos y equipos del Ministerio para la Transición Ecológica, además de numerosos medios aéreos.
Riesgo extremo en gran parte de España
Mientras continúan las tareas para controlar el incendio en Almería, las autoridades mantienen la alerta por riesgo muy alto o extremo de incendios forestales en amplias regiones de España.
La combinación de la sequía acumulada, las altas temperaturas y la baja humedad mantiene bajo vigilancia a gran parte del territorio, especialmente en el interior de la Península, el suroeste y la costa mediterránea, donde los servicios de emergencia reforzaron las tareas preventivas ante la posibilidad de nuevos focos.

