Donald Trump afirmó que la guerra entre Estados Unidos e Irán podría llegar a su fin después de las elecciones de mitad de mandato, previstas para noviembre. Según el mandatario, Teherán atraviesa una situación límite y ya no tendría capacidad para sostener el enfrentamiento.
“Creo que la guerra terminará inmediatamente después de las elecciones porque ya no pueden aguantar más”, sostuvo Trump ante periodistas. Además, acusó a Irán de intentar influir en el resultado de los comicios mediante el desarrollo del conflicto.
Sin embargo, la evaluación dentro de la propia Casa Blanca es menos optimista. Según informó The Wall Street Journal, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio habrían advertido en privado que la guerra podría extenderse hasta el final del actual mandato presidencial, en enero de 2029.
Trump volvió a amenazar con atacar una instalación nuclear
El presidente estadounidense también advirtió que Washington podría atacar Pickaxe, un complejo militar iraní fuertemente fortificado y ubicado cerca de Natanz, donde existen instalaciones vinculadas al enriquecimiento de uranio.
Trump aseguró que Estados Unidos detectó actividad en el lugar y lanzó una nueva advertencia a Teherán. “Tendremos que atacarlos con mucha dureza”, afirmó durante una convención republicana.
La amenaza se produce en medio de una nueva escalada militar, después de varios ataques contra objetivos estadounidenses, embarcaciones y posiciones vinculadas a Irán en Medio Oriente.
Crece la tensión en el estrecho de Ormuz
Uno de los principales focos de preocupación continúa siendo el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el transporte internacional de petróleo. La reanudación de los combates habría frenado la recuperación del tránsito marítimo que Washington había destacado durante las últimas semanas.
Según datos preliminares de seguimiento de embarcaciones, solo siete buques atravesaron el estrecho este miércoles, aproximadamente la mitad del promedio registrado durante los diez días anteriores.
La situación representa un nuevo desafío para el comercio energético mundial y suma presión sobre Estados Unidos e Irán, mientras el conflicto ingresa en una nueva etapa de enfrentamientos y amenazas cruzadas.