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Fibromialgia: cuáles son sus síntomas y por qué puede ser difícil de diagnosticar

El trastorno provoca dolor generalizado y persistente, además de fatiga y alteraciones del sueño. No existe una prueba específica para detectarlo, por lo que el diagnóstico requiere evaluar los síntomas y descartar otras enfermedades.

18 de septiembre de 2026


La fibromialgia es un trastorno crónico que puede provocar dolor y sensibilidad en distintas partes del cuerpo. A menudo, quienes la padecen también presentan cansancio intenso, dificultades para dormir y problemas de concentración o memoria.

Uno de los principales desafíos es que sus síntomas pueden coincidir con los de otras enfermedades. Además, actualmente no existe un análisis de sangre ni un estudio por imágenes que permita confirmar por sí solo la presencia de fibromialgia.

Por ese motivo, el diagnóstico se basa principalmente en la evaluación médica. El profesional analiza el historial clínico, las características y duración del dolor y la presencia de otros síntomas. También puede solicitar estudios para descartar otras afecciones que puedan explicar el cuadro.

El dolor asociado a la fibromialgia suele ser generalizado y puede sentirse en diferentes zonas, como brazos, piernas, espalda, cabeza, pecho o abdomen. Algunas personas también experimentan rigidez, hormigueos, mayor sensibilidad al ruido, la luz o las temperaturas y trastornos digestivos.

La denominada “fibroniebla” es otro de los síntomas que pueden aparecer. Se trata de dificultades para concentrarse, pensar con claridad o recordar información, y puede acompañar al cansancio persistente.

¿Por qué aparece?

Las causas de la fibromialgia todavía no se conocen por completo. Las investigaciones indican que las personas afectadas presentan una mayor sensibilidad al dolor y alteraciones en los mecanismos del sistema nervioso que procesan esas señales. También se estudia la participación de factores genéticos y ambientales.

El trastorno puede presentarse junto con otras enfermedades, entre ellas artritis reumatoide, lupus, artrosis, dolor crónico, síndrome de intestino irritable y algunos trastornos del estado de ánimo.

Tratamiento y control de los síntomas

La fibromialgia no tiene actualmente una cura, pero existen diferentes estrategias destinadas a reducir sus síntomas y mejorar la calidad de vida. El abordaje suele combinar actividad física adaptada, terapias psicológicas y conductuales y determinados medicamentos.

El ejercicio regular, realizado de manera progresiva y de acuerdo con las posibilidades de cada persona, ocupa un lugar importante en el tratamiento. También pueden utilizarse herramientas destinadas a mejorar el descanso y reducir el impacto de la fatiga.

La elección del tratamiento depende de cada paciente y debe ser indicada y supervisada por profesionales de la salud.