La morosidad alcanzó niveles elevados en Argentina y muestra señales de un problema que va más allá de atrasos temporarios. Según un análisis de la consultora Econviews, casi la mitad de las personas que actualmente están en mora lleva más de un año en esa situación, mientras que cerca de uno de cada dos deudores que logra regularizar sus pagos vuelve a incumplir dentro de los siguientes doce meses.
El informe estimó que hay cerca de 6 millones de personas en mora en el país, alrededor de uno de cada cuatro deudores con atrasos considerados graves.
La situación tiene mayor impacto entre los hogares. La mora de las familias alcanzó el 12,8%, mientras que entre las empresas se ubicó en 3,5%. En paralelo, la morosidad del crédito bancario pasó de menos del 2% a casi el 8% en dos años, mientras que la correspondiente al financiamiento no bancario superó el 30%.
El problema alcanza a quienes ya estaban endeudados
Uno de los principales datos del estudio es que la mayoría de quienes hoy tienen dificultades para pagar no son nuevos deudores.
Según Econviews, la mitad de los morosos ya tenía créditos y se encontraba al día dos años antes. Ese grupo concentra el 84,4% del saldo irregular. En cambio, el 25,6% de las personas que ingresaron a la morosidad no tenía deudas previamente y representa apenas el 9,9% del monto total en mora.
El deterioro, además, se habría producido de manera progresiva. En los meses previos a dejar de pagar, el deudor promedio incrementó su nivel de endeudamiento, sumó acreedores y recurrió en mayor medida al crédito no bancario.
Los jóvenes entran más rápido en mora
El informe también detectó diferencias importantes según la edad. Los menores de 25 años ingresan en mora a una velocidad 3,6 veces superior a la de las personas mayores de 65.
Además, entre los jóvenes que caen en mora, el 82% tiene todas sus deudas atrasadas. Entre los mayores de 65 años, esa proporción se reduce al 46%.
Sin embargo, el mayor impacto económico se encuentra en los grupos de edad intermedia. La deuda mediana de los menores de 25 años ronda los $280.000, mientras que supera los $1,5 millones a partir de los 35 años.
El grupo con el mayor nivel de deuda mediana es el de 45 a 54 años, con $1.841.000, seguido por quienes tienen entre 55 y 64 años, con $1.775.000.
El peso del crédito no bancario
Otro de los aspectos destacados por el estudio es el crecimiento de la morosidad en el crédito no bancario. Aunque este segmento representa menos del 10% del financiamiento total, concentra más de un cuarto de los pesos en mora y alcanza a una cantidad de personas superior a la de los bancos.
Las fintech tienen una participación importante entre los nuevos morosos, aunque el informe señala que esto está relacionado también con la gran cantidad de personas a las que otorgan financiamiento. Su nivel de mora por persona es inferior al del resto del crédito no bancario y su tasa de ingreso en mora resulta similar a la de los bancos privados.
Dentro de ese mercado, Tarjeta Naranja y Mercado Libre concentran más de la mitad del financiamiento y presentan niveles de mora inferiores al promedio. En cambio, los mayores índices aparecen entre proveedores más pequeños de créditos para consumo y electrodomésticos.
Buenos Aires, entre las jurisdicciones con mayor morosidad
La distribución territorial también presenta diferencias. Buenos Aires aparece entre las jurisdicciones con mayor nivel de mora, mientras que CABA registra porcentajes inferiores, aunque igualmente elevados en comparación con el crédito bancario.
En el financiamiento bancario, la morosidad de las personas por provincia se ubica entre el 6,2% y el 17,8% del saldo. Buenos Aires alcanza el 15,2%, frente al 8,7% de CABA.
La brecha se amplía en el crédito no bancario: ninguna provincia registra una mora inferior al 21% del saldo. Buenos Aires llega al 33,9%, mientras que CABA alcanza el 23%.
Más crédito y menor capacidad de pago
Econviews vinculó el aumento de la morosidad con varios factores. Uno de ellos fue la fuerte expansión del crédito, cuyo peso pasó del 4,1% al 8,4% del Producto Bruto Interno entre 2024 y 2026. Durante ese período, el stock real de préstamos se multiplicó por 2,5.
A esto se sumó el cambio en el escenario inflacionario. La reducción de la inflación modificó las condiciones bajo las cuales las familias habían tomado créditos, mientras que el costo real de los nuevos préstamos pasó a ubicarse, según la consultora, entre el 40% y el 55%.
El informe también señaló una caída superior al 20% en el ingreso disponible desde 2023 y un incremento de la carga financiera de los hogares, que pasó del 9,1% al 24,1% de la masa salarial.
Finalmente, Econviews consideró que el salto de las tasas de interés registrado alrededor de las elecciones de 2025 aceleró el deterioro, aunque no fue el origen del aumento de la morosidad. Para entonces, las familias ya acumulaban más cuotas y contaban con menor margen de ingresos, mientras que las empresas enfrentaban mayores costos para renovar sus deudas de corto plazo.