La sesión prevista en el Senado de la Nación se cayó este jueves luego de que no se alcanzara el quórum reglamentario, en medio de una maniobra política del oficialismo para evitar el avance de pedidos de interpelación contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Los legisladores de La Libertad Avanza ingresaron al recinto, pero no se sentaron en sus bancas. La misma estrategia fue adoptada por el bloque del peronismo, lo que impidió reunir el mínimo de 37 senadores necesarios para habilitar el inicio del debate.
Una estrategia para evitar la interpelación
El oficialismo optó por no arriesgarse a una votación adversa que pudiera habilitar el tratamiento de los proyectos de interpelación a Adorni. La decisión fue tomada en un contexto de negociaciones internas y diferencias respecto del mecanismo parlamentario para habilitar el debate.
La bancada libertaria, que responde a la senadora Patricia Bullrich, había impulsado inicialmente la convocatoria a una sesión que incluía el tratamiento de proyectos vinculados a la propiedad privada y convenios internacionales, además de la discusión sobre el pedido de interpelación.
Sin embargo, ante la falta de certezas sobre el acompañamiento de otros bloques, el oficialismo decidió no sentarse en sus bancas y dejar sin quórum la sesión.
Tensión en el recinto y diferencias entre bloques
La jornada estuvo marcada por tensiones entre los distintos espacios políticos. Mientras el radicalismo se presentó en el recinto con la totalidad de su bloque, el PRO también impulsaba un proyecto de interpelación, lo que elevaba el riesgo de que el tema avanzara en el recinto.
En ese contexto, la estrategia del oficialismo terminó siendo imitada por el peronismo, lo que consolidó la falta de quórum y dejó sin efecto la sesión.
El reglamento establece que se requieren 37 senadores presentes para habilitar el debate, cifra que no se alcanzó pese al ingreso de legisladores al recinto.
Movimientos internos y señales políticas
Dentro del recinto se registraron escenas de descoordinación y diferencias entre los propios bloques oficialistas. Algunos senadores inicialmente sentados se levantaron tras las conversaciones internas que indicaban la decisión de no dar quórum.
La situación expuso tensiones dentro del espacio libertario y distintas posturas sobre cómo enfrentar el pedido de interpelación, que generó negociaciones cruzadas con bloques dialoguistas y opositores.
Reacciones tras la caída de la sesión
Tras el fracaso de la sesión, distintos referentes parlamentarios se cruzaron responsabilidades. Desde el peronismo señalaron que la falta de acuerdo político impidió sostener el quórum, mientras que desde otros bloques acusaron a las principales fuerzas de haber coordinado la caída del debate.
En tanto, el radicalismo sostuvo en un comunicado que cumplió con su rol institucional al presentarse en el recinto y cuestionó la parálisis legislativa.
Qué puede pasar ahora
El oficialismo ya convocó a la Comisión de Asuntos Constitucionales para el 1° de julio, donde se debatirán los proyectos vinculados a la eventual interpelación al jefe de Gabinete.
Mientras tanto, la oposición anticipa que insistirá con el tratamiento del tema en el Congreso, en un escenario de creciente tensión política dentro de la Cámara alta.

