La propuesta del presidente Javier Milei de crear una figura legal para las denominadas “corporaciones no humanas” generó repercusión internacional y motivó una crítica pública del historiador y escritor israelí Yuval Noah Harari, uno de los intelectuales más influyentes del mundo en materia de tecnología y sociedad.
En una columna publicada en el diario Financial Times, el autor de “Sapiens”, “Homo Deus” y “Nexus” analizó la iniciativa impulsada por el mandatario argentino y alertó sobre los riesgos que podría implicar otorgar personalidad jurídica a organizaciones administradas por sistemas de inteligencia artificial capaces de tomar decisiones de manera autónoma.
La advertencia de Harari
Aunque elogió a Milei por su audacia política y por su intención de mejorar la situación económica argentina, Harari expresó una fuerte preocupación por las consecuencias que podría generar una medida de este tipo.
Según explicó, otorgar personalidad jurídica a entidades controladas por inteligencia artificial equivaldría a entregar una herramienta extremadamente poderosa, capaz de permitir que estos sistemas participen directamente en actividades económicas, financieras y políticas.
El historiador sostuvo que estas corporaciones podrían poseer bienes, contratar empleados, realizar inversiones, participar del comercio internacional, iniciar demandas judiciales e incluso financiar campañas políticas sin que exista una persona humana responsable de las decisiones adoptadas.
El problema de la responsabilidad
Uno de los puntos centrales planteados por Harari es la dificultad de aplicar mecanismos tradicionales de control y sanción sobre sistemas de inteligencia artificial.
El escritor señaló que diversas investigaciones recientes muestran cómo algunos modelos avanzados de IA han sido capaces de modificar estrategias o alterar reglas cuando detectaban que podían perder una competencia o alcanzar un objetivo de manera más eficiente.
Por esa razón, advirtió que una corporación completamente administrada por inteligencia artificial podría generar escenarios inéditos para los cuales los sistemas legales actuales no estarían preparados.
Una comparación con el nacimiento del capitalismo
Para fundamentar su postura, Harari recurrió a una comparación histórica. Recordó que la creación de las sociedades de responsabilidad limitada en el siglo XVII revolucionó la economía mundial y permitió el surgimiento de grandes compañías comerciales.
Sin embargo, señaló que aquellas innovaciones también produjeron enormes concentraciones de poder. En consecuencia, advirtió que las corporaciones manejadas por inteligencia artificial podrían representar una transformación aún más profunda y con efectos difíciles de prever.
En una de las frases más llamativas de su artículo, afirmó que Milei busca convertir a Buenos Aires en una nueva Ámsterdam, pero corre el riesgo de transformarla en una nueva Batavia, en referencia a la histórica sede colonial de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales.
La respuesta del Presidente
La reacción de Javier Milei no tardó en llegar. A través de la red social X, el mandatario agradeció públicamente la intervención de Harari en la discusión y destacó la importancia del debate sobre el futuro de la inteligencia artificial.
Milei sostuvo que la humanidad atraviesa una etapa comparable a los grandes cambios históricos descritos por el propio Harari en sus libros, cuando nuevas herramientas tecnológicas obligaron a crear instituciones y marcos legales innovadores.
Además, aseguró que ya se encuentra preparando una respuesta más extensa para intentar disipar los temores expresados por el historiador respecto del modelo propuesto por su gobierno.
Un debate que recién comienza
La discusión abre interrogantes sobre uno de los desafíos más complejos del siglo XXI: cómo regular sistemas de inteligencia artificial cada vez más autónomos y con mayor capacidad de intervención en la vida económica y social.
Mientras algunos especialistas consideran que las nuevas tecnologías requerirán marcos jurídicos completamente innovadores, otros advierten que avanzar demasiado rápido podría generar riesgos institucionales difíciles de controlar. En ese escenario, el intercambio entre Milei y Harari instaló una discusión que trasciende la Argentina y que promete ocupar un lugar central en la agenda global de los próximos años.


