La declaración de Matías Morla marcó este jueves uno de los momentos más esperados del juicio que investiga la muerte de Diego Armando Maradona. El abogado y apoderado del exfutbolista compareció por primera vez como testigo ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro y describió cómo era la relación entre los integrantes del equipo médico que asistía al ex capitán de la Selección durante su internación domiciliaria.
Durante más de dos horas de testimonio, Morla sostuvo que existían diferencias entre algunos de los profesionales imputados en la causa, especialmente entre el neurocirujano Leopoldo Luque y el psicólogo Carlos Díaz, a quien él mismo incorporó al tratamiento.
Según declaró, cuando propuso la participación de Díaz encontró resistencia por parte de Luque y de la psiquiatra Agustina Cosachov. “Había reticencia para que interviniera. Muchas veces sentí que Luque me manipulaba para convencerme de que Díaz no era lo mejor para Diego”, afirmó ante los jueces.
El abogado aseguró que el psicólogo era especialista en adicciones y destacó su desempeño profesional. Incluso afirmó que tuvo que insistir en varias oportunidades para que pudiera integrarse plenamente al tratamiento porque, según dijo, “al principio lo rechazaban y no le informaban cuándo podía ver a Diego”.
Morla también declaró sobre las condiciones de la internación domiciliaria en el barrio San Andrés, en Tigre, donde falleció Maradona el 25 de noviembre de 2020.
“Fui a esa casa y era un desastre. No era un lugar para Diego”, sostuvo. En ese sentido, explicó que la elección del domicilio fue una decisión tomada por el equipo médico y aseguró que él confiaba en los profesionales que seguían la evolución del exfutbolista.
Además, recordó la última vez que lo visitó, el 16 de noviembre, nueve días antes de su muerte. Según relató, lo notó con una voz “robótica” y diferente a la habitual. “Me llamó unos días antes para decirme que no estaba bien y que fuera a verlo. Diego no podía estar solo, necesitaba estar acompañado”, declaró.
Consultado sobre Leopoldo Luque, Morla afirmó que Maradona mantenía una relación de plena confianza con el neurocirujano. “Diego lo amaba. Cuando Luque entraba a la habitación le brillaban los ojos”, expresó, aunque aclaró que prefiere ser prudente respecto de la responsabilidad penal de los acusados mientras el juicio continúa.
El relato del sobrino de Maradona
Antes de la declaración de Morla, el tribunal escuchó el testimonio de Jonathan Espósito, sobrino de Maradona, quien convivió con él durante la internación domiciliaria.
El testigo describió el progresivo deterioro físico del exfutbolista durante la última semana de vida y aseguró que lo veía “hinchado” y cada vez más aislado. También afirmó que había transmitido esa preocupación a Luque y al personal de enfermería.
Espósito reconstruyó además la mañana del 25 de noviembre de 2020. Contó que, tras ingresar a la habitación junto al secretario Maximiliano Pomargo, advirtió que Maradona no reaccionaba.
“Vi su mano colgando. Cuando intenté levantarla no respondía. Ahí pedí que llamaran a una ambulancia”, recordó ante los jueces.
El sobrino también señaló que durante los últimos días Diego permanecía casi todo el tiempo acostado, había dejado de mirar televisión y prácticamente no se alimentaba.
Continúa el juicio
Con las declaraciones de Espósito y Morla, la Fiscalía avanzó en la reconstrucción de los hechos ocurridos durante la internación domiciliaria del exfutbolista, una de las etapas centrales de la investigación.
El debate oral se reanudará de manera excepcional el próximo lunes, cuando continuarán las audiencias para determinar las responsabilidades de los profesionales de la salud acusados de presuntas irregularidades en la atención que recibió Maradona durante sus últimos días de vida.


