La Municipalidad de Santa Fe avanza en un acuerdo con el Ejército Argentino para iniciar en junio las tareas de retiro del embalsado acumulado en distintos sectores de la Laguna Setúbal, principalmente en los pilotes del ex puente ferroviario y en las cabeceras este del Puente Colgante y el Puente Oroño.
Según confirmaron autoridades municipales a Veo Noticias, los trabajos se realizarán con vehículos anfibios y apuntan a liberar sectores donde la vegetación flotante comenzó a generar complicaciones para la navegación y preocupación entre vecinos y pescadores.
El fenómeno se hizo visible durante las últimas semanas por la gran cantidad de vegetación acumulada alrededor de las estructuras emplazadas sobre la laguna, formando verdaderas “islas flotantes” que quedaron retenidas por la corriente.

Cómo se forma el embalsado en la Laguna Setúbal
La especialista Zuleica Marchetti explicó que este proceso se originó a partir de la extraordinaria bajante que atravesó el sistema hídrico en años anteriores.
Esa situación permitió que distintas especies vegetales colonizaran bancos de arena que habitualmente permanecían sumergidos. Con la recuperación paulatina de los niveles del agua, esas plantas comenzaron a desprenderse y fueron arrastradas por la corriente.
Al desplazarse aguas abajo, la vegetación encuentra obstáculos como los pilotes del Puente Colgante o del antiguo puente ferroviario, donde queda retenida y empieza a acumular más material vegetal hasta formar grandes conglomerados flotantes.
Según detalló la especialista, los embalsados están compuestos por una trama entrelazada de especies como canutillo y camalote, cuyas raíces y tallos funcionan como una especie de red natural capaz de retener otras plantas.
Marchetti señaló que estas estructuras pueden alcanzar entre dos y cuatro metros de profundidad debajo de la superficie y comportarse como un “colchón flotante” que sube y baja junto con el nivel del agua.
En sectores profundos, como la zona del Faro, la vegetación no está arraigada al fondo sino sostenida por la presión que ejerce contra los pilares de las estructuras.
Desde el punto de vista ambiental, la investigadora aclaró que los embalsados no representan un problema para el ecosistema, ya que el agua y los sedimentos continúan circulando por debajo y la fauna puede desplazarse normalmente.
Sin embargo, advirtió que el principal inconveniente aparece cuando la vegetación bloquea completamente los pasos navegables, dificultando la circulación de embarcaciones recreativas, turísticas o de fuerzas de seguridad como Prefectura.
Respecto de la remoción, Marchetti explicó que se trata de un trabajo complejo que requiere intervenir antes de que el paso quede totalmente cerrado. El procedimiento más adecuado consiste en fragmentar la masa vegetal mediante herramientas mecánicas y permitir luego que los restos continúen su desplazamiento controlado aguas abajo.


