El presidente Javier Milei destacó la presencia de representantes de distintos sectores políticos durante la recepción oficial al papa León XIV en el Palacio Libertad y planteó que la visita del pontífice puede convertirse en una oportunidad para encontrar puntos de unión entre los argentinos.
El discurso se realizó ante autoridades de los tres poderes del Estado, representantes de la Iglesia y miembros del cuerpo diplomático. “Me alegra ver a todo el arco político aquí, demostrando que hay motivos y ocasiones que van más allá de nuestras diferencias”, expresó el mandatario.
Milei sostuvo que la llegada de León XIV convoca tanto a los católicos como a personas de otras religiones y a quienes no profesan ninguna fe. En ese sentido, afirmó que el paso del Papa por el país “trasciende diferencias y divisiones temporales” y permite reconocer que “es mucho más lo que nos une que lo que nos separa”.
Durante su intervención, vinculó ese mensaje con valores como la libertad, la responsabilidad individual, el respeto a la ley y el bien común. También hizo referencia a la tradición constitucional argentina y a la figura de Mamerto Esquiú, a quien recordó por su defensa de la Constitución de 1853.
El recuerdo de Francisco
Uno de los momentos del discurso estuvo dedicado al papa Francisco, fallecido en abril de 2025. Milei lo definió como “el argentino más importante de la historia” y destacó que fue el primer pontífice latinoamericano.
“Su partida dejó un vacío enorme en todo nuestro pueblo”, afirmó el Presidente, quien también recordó su encuentro con Jorge Bergoglio y resaltó su generosidad. Además, sostuvo que su legado permanecerá en la memoria colectiva, más allá de la comunidad católica.
“Francisco no es solo inmortal en los cielos, sino también en la tierra”, expresó.
La concepción del Estado y el mensaje final
En otro tramo de su exposición, Milei se refirió al papel de la espiritualidad en la vida comunitaria y planteó que las Escrituras representan una referencia moral para la civilización occidental, incluso para quienes no practican una religión.
A partir de referencias bíblicas, vinculó los mandamientos con principios del derecho natural y mencionó la protección de la vida, la propiedad y la libertad como fundamentos de la convivencia y del orden constitucional.
El mandatario también trasladó esas ideas a su visión de la gestión pública. Sostuvo que quienes tienen responsabilidades en el Estado deben gobernar para el conjunto de la sociedad y considerar a las generaciones futuras. Para describir ese criterio utilizó la expresión “equilibrio general intertemporal”, con la que aludió a la necesidad de evitar decisiones que beneficien a determinados sectores en el presente a costa de otros ciudadanos.
Hacia el cierre, recurrió a la parábola bíblica de la casa construida sobre roca y planteó la necesidad de edificar una Argentina sobre bases duraderas. Finalmente, agradeció la visita de León XIV y le pidió que rece por el país.