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Narcisismo en los vínculos: las señales que pueden encender una alerta

Una psicóloga explicó cómo identificar patrones que pueden generar culpa, desvalorización y dificultades para poner límites. La especialista remarcó que una conducta aislada no alcanza para hablar de narcisismo.

08 de septiembre de 2026


El narcisismo puede aparecer en distintos tipos de vínculos, desde parejas hasta relaciones familiares o amistades. El problema surge cuando determinados comportamientos se repiten y terminan generando malestar, inseguridad, culpa o dificultades para establecer límites.

La psicóloga Viviana Kelmanowicz explicó que no debe confundirse la valoración personal o el deseo de recibir reconocimiento con un trastorno de personalidad narcisista. Según la especialista, todas las personas pueden disfrutar de ser reconocidas por sus logros. La señal de alerta aparece cuando la autoestima depende de manera excesiva de la aprobación de los demás.

Idealización y posterior desvalorización

Uno de los patrones señalados por la profesional es el cambio entre una etapa inicial de idealización y otra posterior de desvalorización.

En un comienzo, la persona puede mostrarse especialmente atenta, encantadora y cercana, generando en el otro la sensación de ser alguien único o especialmente elegido. Sin embargo, ante una crítica, una diferencia o una frustración, esa actitud puede transformarse en rechazo, indiferencia o incluso en lo que se conoce como “ley del hielo”.

La especialista también describió vínculos en los que el malestar convive con el deseo de recuperar los momentos iniciales de cercanía y reconocimiento. Esa dinámica puede hacer que una persona permanezca en una relación que le provoca sufrimiento.

La importancia de observar los patrones

Entre las conductas que pueden generar preocupación aparecen la exageración constante de los propios logros, la necesidad permanente de mostrar una imagen de éxito y la tendencia a descalificar a otras personas.

También puede existir una dificultad marcada para aceptar críticas o tolerar la frustración. Frente a una situación que no responde a sus expectativas, una persona con estos patrones puede reaccionar con enojo o rechazo.

Kelmanowicz remarcó que una situación puntual no permite definir a alguien como narcisista. Lo relevante es observar si existe un comportamiento reiterado y qué consecuencias tiene sobre quienes forman parte del vínculo.

Cuando la víctima siempre es el otro

La psicóloga también hizo referencia al llamado narcisismo vulnerable, que no necesariamente se manifiesta mediante una actitud abiertamente grandiosa.

En estos casos puede aparecer una posición permanente de víctima, con la sensación de que el propio sufrimiento siempre es mayor al de los demás. También puede existir una dificultad para brindar verdadera atención a los problemas ajenos, aun cuando se pueda comprender racionalmente lo que le ocurre a otra persona.

La especialista diferenció así la capacidad de entender lo que atraviesa alguien de la empatía emocional necesaria para involucrarse genuinamente con su experiencia.

Los límites también son una señal

Los conflictos pueden intensificarse cuando una persona comienza a establecer límites que antes no existían. Esto puede ocurrir especialmente en relaciones familiares que llevan años funcionando bajo determinadas dinámicas.

Para Kelmanowicz, poner límites puede generar una reacción de enojo o rechazo cuando la otra persona estaba acostumbrada a que ciertas conductas fueran aceptadas o quedaran en silencio.

La especialista insistió en que hablar de un trastorno de personalidad narcisista requiere una evaluación profesional. Por eso, identificar algunos comportamientos no significa realizar un diagnóstico, sino reconocer patrones que pueden estar afectando la calidad de un vínculo.