La nueva línea de créditos para autos de Banco Nación abre una alternativa para comprar vehículos 0 km y usados con un esquema UVA, una tasa más baja que la de otras financiaciones y un plazo de hasta 60 meses.
La propuesta tiene una particularidad que cambia la cuenta para quienes quieran acceder: no es un crédito prendario, sino un préstamo personal con destino determinado, y financia hasta el 100% del valor del vehículo. Eso reduce costos administrativos, pero al mismo tiempo eleva la exigencia sobre los ingresos, porque el banco no toma el vehículo como garantía directa de la deuda.
En ese punto está una de las claves del programa. La cuota no puede superar el 25% de los ingresos netos del solicitante, mientras que el costo financiero total es de 26,9% para clientes de Banco Nación y de 36,2% para quienes no operan con la entidad.
Según los valores informados para el programa +Autos, un préstamo de $10 millones tiene una cuota inicial de $292.656 para clientes y de $343.333 para quienes integran la cartera abierta.
Demostración de ingresos mayores
Si se toma como referencia un Fiat Cronos, el auto de entrada más vendido del mercado, cuyo precio de lista en la versión inicial es de $35,1 millones, el crédito necesario para hacer la compra y sumar gastos como patentamiento y seguro rondaría los $30 millones. Si se comprara al contado en lugar de hacerlo con un crédito, el mismo vehículo puede conseguirse por unos $28 millones.
Con ese monto, la cuota inicial a 60 meses subiría a casi $878.000 para clientes y a $1.030.000 para no clientes. Eso significa que, para obtener el préstamo, habría que demostrar ingresos mensuales de al menos $3.512.000 en el primer caso y $4.120.000 en el segundo.
El crédito UVA ajusta por inflación
Como el sistema UVA se actualiza por inflación, la evolución de la cuota queda atada al costo de vida que mide el Indec. Esa es la razón por la cual el valor inicial resulta más accesible que en otras líneas con tasa fija más alta, aunque después puede ir subiendo con el paso de los meses.
Además, este crédito suma un costo extra de 1 punto porcentual por año que funciona como una cobertura para el cliente. La idea es darle algo más de previsibilidad a la cuota si la UVA aumenta más rápido que los salarios.
Después de los primeros 180 días, el banco informará dos valores de cuota: uno calculado con la modalidad UVA tradicional y otro con un tope atado al CVS (Coeficiente de Variación Salarial), que sigue la evolución de los salarios. Desde ese momento, el cliente podrá elegir si quiere activar esa cobertura.
Ese mecanismo no congela la cuota ni evita por completo los aumentos. Lo que hace es poner un freno parcial si la inflación avanza por encima de los salarios.
A ese ajuste por inflación hay que sumarle el costo financiero total del préstamo. Si se toma un escenario como el actual, con una inflación anual proyectada en torno de 24%, el desembolso total al cabo de cinco años para un crédito de $30 millones sería de unos $100.100.000 para un cliente de Banco Nación y de $117.500.000 para quien no tenga cuenta en la entidad.
El crédito en pesos a tasa fija es la referencia para comparar
La comparación con la otra línea del plan +Autos, que es en pesos y no ajusta por UVA, sirve para poner en contexto esta nueva opción, porque ese crédito sigue vigente como alternativa. En ese caso, los préstamos son en pesos y a tasa fija, con un costo financiero total de 53,4% para clientes y de 72,3% para no clientes.
Para el mismo crédito a 60 meses por $30 millones, el desembolso final en pesos sería de unos $76 millones para un cliente y de $91 millones para un tomador sin cuenta en la entidad.
Si un préstamo UVA conviviera durante cinco años con una inflación promedio de 1% mensual, el monto final quedaría en torno de $71,7 millones para clientes y de $84,1 millones para no clientes. Con ese nivel de inflación, el esquema indexado sería más conveniente.
Si la inflación promedio se ubica en 2% mensual o más, la relación se invierte y el crédito UVA pasa a ser más caro que la alternativa en pesos con cuota fija.
El valor del dinero en 5 años
Más allá de cuál sistema resulte más conveniente según el contexto, hay un dato que atraviesa toda la comparación: mirar solo cuántos pesos se pagan al final puede resultar incompleto si no se tiene en cuenta cuánto valdrá ese dinero dentro de cinco años.
La diferencia entre una línea UVA y una tasa fija dependerá de la inflación de los próximos 60 meses, de la evolución de los salarios y de la capacidad de cada comprador para sostener una cuota de largo plazo.
Pero además hay otra cuenta que conviene hacer. Si hoy se toman $30 millones, con una inflación del 1% mensual ese mismo monto equivaldría dentro de 60 meses a unos $54.488.000. Si el aumento del costo de vida promedia 2% mensual, en ese mismo período pasaría a representar cerca de $98.403.000.
Ese dato no cambia cuánto se paga por el crédito, pero sí ayuda a poner en contexto el resultado final. Por eso, al comparar una financiación UVA con una de tasa fija, no alcanza con mirar el total nominal, sino que también hay que considerar cuánto habrá cambiado el valor del dinero en ese plazo.
Fuente: Infobae