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Se duplicaron las quiebras de empresas en Santa Fe y advierten por una crisis de financiamiento

Un informe del Centro de Estudios DEMOS detectó un fuerte crecimiento de las presentaciones judiciales vinculadas a empresas en dificultades.

29 de septiembre de 2026


La situación económica y financiera de las empresas santafesinas muestra señales de alerta. Un informe elaborado por el Centro de Estudios DEMOS registró un crecimiento histórico de las presentaciones por quiebras y concursos preventivos en los tribunales de la provincia de Santa Fe.

Según explicó la economista Florencia Camusso, las presentaciones por concursos preventivos aumentaron un 75%, mientras que las causas por quiebra pasaron de 1.009 durante 2024 a más de 2.000 en 2025.

La tendencia continuó durante 2026: solamente en el primer semestre se contabilizaron más de 1.500 presentaciones, por lo que, de mantenerse ese ritmo, el año podría finalizar con alrededor de 3.000 expedientes.

“Lo que vemos es una tendencia creciente que se estabiliza en niveles altos y que marca una señal de alerta”, sostuvo Camusso.

Empresas con poca mora, pero también con poco acceso al crédito

Uno de los puntos que llamó la atención de los investigadores fue que los datos del Banco Central muestran niveles relativamente bajos de mora empresarial.

Sin embargo, Camusso explicó que ese indicador no necesariamente refleja una situación financiera saludable.

“Partimos de datos del Banco Central que dicen que la mora en las empresas es baja. Esto es así, pero en realidad el ajuste viene por otro lado”, señaló.

Según el análisis de DEMOS, muchas empresas directamente tienen dificultades para acceder al financiamiento bancario. Las principales barreras aparecen vinculadas con las tasas de interés y con los requisitos administrativos exigidos por el sistema financiero.

Esto provoca que las compañías recurran a otros mecanismos para sostenerse y financiar su actividad.

Cheques rechazados, pagos reprogramados y moratorias

El estudio analizó tres indicadores que permiten observar cómo las empresas están intentando sostener su funcionamiento por fuera del crédito bancario tradicional.

Uno de ellos es el rechazo de cheques, que alcanzó un pico durante 2025 y se mantuvo durante 2026 en niveles elevados.

También aumentó la reprogramación de pagos entre empresas y proveedores.

“Yo no te puedo pagar a 30 días, te pago a 60. Tengo un cheque rebotado y eso significa que otro proveedor tampoco pudo cobrar. Entonces se genera toda una refinanciación fuera del sistema financiero”, explicó Camusso.

A esto se suma el aumento de los planes de pago, moratorias y programas de regularización ofrecidos por organismos como ARCA y la Administración Provincial de Impuestos.

Para la economista, estas herramientas también funcionan como un indicador de las dificultades que enfrentan las empresas para cumplir en tiempo y forma con sus obligaciones fiscales y previsionales.

La caída de la actividad también golpea a las empresas

El problema financiero no es el único factor detrás del crecimiento de las quiebras.

Camusso también mencionó la caída de la actividad económica, los bajos niveles de ventas y el estancamiento de los ingresos.

Entre los sectores más afectados aparecen actividades como la construcción, el comercio y determinados segmentos de la industria.

“Son empresas que vienen sosteniendo niveles de ventas bajos, con ingresos estancados, bajo poder adquisitivo y bajos niveles de actividad”, señaló.

El desafío de competir frente a las importaciones

Otro de los factores analizados es la apertura de las importaciones y su impacto sobre la industria local.

Camusso aclaró que la apertura comercial no necesariamente representa un problema por sí misma, pero advirtió que debe estar acompañada por condiciones que permitan a las empresas locales competir en igualdad de condiciones.

“La apertura de las importaciones por sí sola no es negativa. La dificultad aparece cuando no se generan las condiciones necesarias para competir”, explicó.

Entre esas condiciones aparecen los costos de producción, la posibilidad de acceder a financiamiento y la necesidad de incorporar tecnología e innovación.

La economista incluso mencionó casos de empresas que encuentran más conveniente importar productos que fabricarlos localmente.

Este fenómeno podría provocar, según explicó, una reconversión de algunas compañías: de productoras industriales a importadoras.

Financiamiento para sostener la producción y la inversión

Para Camusso, uno de los principales desafíos pasa por generar herramientas de financiamiento que permitan a las empresas invertir, modernizar sus procesos productivos y competir en un mercado cada vez más abierto.

“La tecnología y la innovación requieren inversión y desarrollo. Para eso tiene que haber una financiación detrás”, remarcó.

El informe de DEMOS plantea así una paradoja: mientras los indicadores bancarios muestran una mora empresarial relativamente baja, otros datos —como las quiebras, los concursos preventivos, los cheques rechazados y la refinanciación de pagos— reflejan una situación financiera cada vez más exigente para una parte importante del entramado productivo santafesino.