El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que decidió postergar un ataque militar contra Irán luego de recibir pedidos de líderes aliados de Medio Oriente, quienes consideran que todavía hay margen para alcanzar una solución diplomática al conflicto.
La ofensiva estaba prevista para este martes, aunque no había sido anunciada públicamente hasta las declaraciones realizadas por Trump durante una actividad en la Casa Blanca. Según explicó el mandatario, la decisión de suspender temporalmente el ataque respondió a solicitudes formuladas por autoridades de Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
“Creen que están muy cerca de lograr un acuerdo”, sostuvo Trump al referirse a las conversaciones diplomáticas en curso. Además, afirmó que preferiría evitar una escalada militar si existe la posibilidad de resolver el conflicto mediante negociaciones.
De acuerdo con el presidente estadounidense, entre quienes intercedieron para solicitar la postergación se encuentran el emir de Qatar, Tamim bin Hamad al Thani; el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman; y el presidente emiratí, Mohamed bin Zayed al Nahyan.
Pese al aplazamiento, Trump advirtió que ordenó a las fuerzas militares mantenerse preparadas para una eventual ofensiva “a gran escala” en caso de que fracasen las negociaciones con Teherán. En paralelo, reiteró que cualquier acuerdo deberá impedir que Irán avance en el desarrollo de armas nucleares.
La tensión entre Washington y Teherán se mantiene desde fines de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra territorio iraní. Desde entonces, las conversaciones diplomáticas avanzaron con dificultades y bajo un frágil alto el fuego vigente desde abril.
En las últimas horas, medios iraníes informaron que Estados Unidos presentó una propuesta que incluye restricciones sobre el programa nuclear iraní y el traslado de reservas de uranio enriquecido. A cambio, se plantearía una eventual reducción de hostilidades y la apertura de negociaciones formales.
Desde Teherán, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aseguró que su país está dispuesto al diálogo, aunque remarcó que eso “no significa capitular”. Mientras tanto, autoridades militares iraníes advirtieron sobre posibles represalias ante cualquier nueva acción militar estadounidense.
El conflicto también mantiene alta tensión en puntos estratégicos de la región, como el estrecho de Ormuz, donde Irán reforzó controles y sistemas de defensa tras detectar movimientos de drones y amenazas sobre infraestructuras sensibles.

