La cocinera y empresaria Narda Lepes defendió la Ley de Etiquetado Frontal y cuestionó la posibilidad de que el Gobierno avance con su derogación. Durante una entrevista, sostuvo que la normativa argentina es una herramienta importante para que los consumidores puedan conocer qué contienen los alimentos que compran.
La discusión volvió a tomar fuerza a partir del proyecto impulsado por el Gobierno nacional para derogar la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, que establece, entre otras medidas, la utilización de octógonos negros para advertir sobre el exceso de nutrientes críticos en los productos envasados.
Lepes sostuvo que la normativa argentina tuvo reconocimiento internacional y cuestionó que la discusión sobre una eventual modificación sea presentada únicamente como un debate técnico.
Narda Lepes apuntó contra los intereses de la industria
Durante su participación en Infobae en Vivo, la cocinera fue consultada sobre los cambios que podrían producirse en el sistema de advertencias nutricionales.
Lepes consideró que la ley fue una buena herramienta y afirmó que el eventual retroceso no la sorprende. Según explicó, en otros países donde se implementaron sistemas similares también existieron posteriormente intentos de modificarlos.
La cocinera fue especialmente crítica con los intereses económicos que, a su entender, atraviesan la discusión. Para Lepes, el debate sobre los octógonos no puede separarse de los negocios vinculados con la industria alimentaria.
“No confundamos negocios con debate”, planteó durante la entrevista.
La preocupación por los alimentos ultraprocesados
Otro de los ejes de la conversación fue el consumo de productos ultraprocesados, especialmente entre los niños.
Lepes cuestionó la manera en que algunos alimentos destinados al público infantil son promocionados y sostuvo que existen productos que, pese a estar disponibles en las góndolas, no deberían confundirse con comida.
En ese sentido, diferenció los alimentos frescos y las preparaciones caseras de determinados productos industriales que se presentan como opciones para consumir entre comidas.
La cocinera también cuestionó la utilización de personajes, formas llamativas y estrategias de marketing para atraer a los chicos hacia determinados productos.
“Comida” y productos comestibles
Lepes planteó que no todo lo que se comercializa como alimento debería ser considerado comida en el sentido tradicional.
Como ejemplo, mencionó los snacks ultraprocesados y sostuvo que pueden ser productos comestibles, pero que eso no significa que tengan las mismas características que una comida elaborada con alimentos frescos.
También incluyó dentro de los productos ultraprocesados a preparaciones que forman parte de la cultura gastronómica cotidiana, como la chocotorta, aunque aclaró que eso no implica que deban prohibirse.
Su planteo apunta a diferenciar entre saber qué se está consumiendo y tomar una decisión informada.
La importancia de la información en los envases
Uno de los principales argumentos de Lepes a favor del Etiquetado Frontal es el derecho de los consumidores a conocer de manera sencilla qué contiene cada producto.
Los octógonos permiten advertir rápidamente cuando un alimento presenta exceso de azúcar, sodio, grasas, calorías u otros nutrientes críticos.
La discusión sobre su continuidad se desarrolla actualmente en el Congreso, donde el Gobierno busca avanzar con la derogación de la normativa vigente. La iniciativa generó cuestionamientos de distintos sectores y volvió a instalar el debate sobre el rol del Estado en las políticas de alimentación saludable.
Una mirada sobre la alimentación cotidiana
Más allá de la discusión legislativa, Lepes también habló sobre los hábitos alimentarios y la necesidad de recuperar una relación más sencilla con la comida.
La cocinera recomendó priorizar alimentos frescos y destacó la facilidad para acceder a frutas y verduras en las verdulerías de Argentina.
También cuestionó la idea de que alimentarse mejor requiere necesariamente preparaciones complicadas y sostuvo que muchas comidas pueden resolverse con ingredientes simples y disponibles.
Para Lepes, reducir el consumo de ultraprocesados no significa eliminar todos los productos considerados “chatarra”, sino conocer qué se consume, incorporar alimentos frescos y evitar que los productos industriales ocupen un lugar central en la alimentación cotidiana.
La discusión por el futuro del Etiquetado Frontal, mientras tanto, continúa abierta y podría convertirse en uno de los próximos debates vinculados con las políticas de alimentación en el Congreso.